Robert Häusser
Fecha de publicación: 27/03/2026 07:52

CONÈIXER ÉS RECORDAR
«Quina ventada passà damunt la seva fragilitat»
Marià Villangómez
(de La Troballa)

Se inicia en la fotografía de la mano de su madre que le regala siendo un niño sus primeras cámaras. Con dieciséis años, a partir de 1940, con una Rolleicord, una cámara réflex de objetivos gemelos producida entre 1934 y 1976 por Franke & Heidecke, saca sus primeras fotografías de calidad. En esos años está fascinado por Rembrandt y los efectos del claroscuro en su pintura, algo que seguro va a afectar en adelante a su estilo, que se decantará hacia el blanco y negro.

Entre 1941 y 1942 estudia en la Escuela de Artes Gráficas de Stuttgart, y consigue publicar algunos trabajos en prensa, pero su carrera y estudios se ven interrumpidos al tener que incorporarse al ejército alemán. Sus fotografías en aquel período denotan el interés por el ambiente de proximidad y por la composición. Los efectos de la luz acusan con frecuencia el sentimiento de soledad y de abandono, sobre todo en ciertos paisajes invernales que adquieren tintes dramáticos.

Al acabar la Segunda Guerra Mundial, es recluido en un campo estadounidense y posteriormente se traslada a la finca agrícola familiar situada en Brandemburgo en donde trabajará como granjero. En 1946 se casa con Elfriede Meyer con la que tendrá una hija. Poco después, en 1950, compagina su trabajo con los estudios en la Escuela de Artes Aplicadas de Weimar en donde recibe clases de Heinrich Freytag y Walter Hege.

Su trabajo empieza a recibir cierto reconocimiento. Entre ese año y 1952, fotografía granjeros, paisajes y escenas campesinas sumamente poéticas. En 1952 se pasa a la República Federal de Alemania y se instala en Mannheim, abriendo allí estudio profesional. Se inaugura su período luminoso -helle periode- en el que aprovecha a menudo el fulgor de la luz y el resplandor de la nieve como elementos plásticos de fuerte carga simbólica.

También se interesa por captar el movimiento, aunque a menudo los encuadres captan paisajes en su esencia atmosférica y austera belleza. Le interesa la interpretación de la realidad, de ahí que su punto de vista personal no quiera reproducir sino representar el interior de esa realidad visual. La fotografía para Häusser es un medio en el que expresar tanto el mundo circundante como el suyo personal. La hondura de su mirada consigue evocar estados emocionales y reflexivos.

Durante los años sesenta compagina su trabajo creativo y personal con otros más comerciales. En 1969, preocupado por la profesión y por el estatus de los fotógrafos, colabora en la fundación de la Federación de Diseñadores Fotográficos Alemanes Independientes, que posteriormente desemboca en la Academia Alemana de Fotografía. Llegó a ser presidente y luego vicepresidente de la Sociedad de Fotógrafos Alemanes, impulsando un revisionismo crítico del papel de la fotografía durante el Tercer Reich.

En la década de los setenta aparece en su obra con fuerza el tema de la muerte y son numerosas las fotografías relacionadas; así cementerios, retratos funerarios, ruinas, cruces y lugares abandonados en donde la huella humana ha desaparecido. A partir de esos años, su obra recibe reconocimiento pleno, constituyéndose en un representante de la llamada Fotografía subjetiva.

A menudo trabajará en series, como la de 21 puertas de Benito Mussolini publicada en 1983, cada una de las cuales representa simbólicamente los años en los que estuvo en el poder. El drama, el dolor, la tragedia e incluso lo macabro podemos verlo en la serie de animales muertos, que va desde la década de los cincuenta hasta los noventa.

Eivissa està molt present en la seva obra des que arriba en 1966. La seva amistat amb Erwin Bechtold (Colònia, 1925-Eivissa, 2022) es fragua en el context de les exposicions de la Galerie Lauter de Mannheim. A l’illa es compra una finca antiga a Sant Carles; Ca n’Andreuet, on viurà intermitentment al llarg de dècades.

La seva immersió en la vida cultural local es percep ja el 1970 amb la seva exposició a la Galería Carl van der Voort i el 1971 ja havia transcendit la seva presència, ja que la seva obra és inclosa en la important mostra col·lectiva Eros y el arte actual en España, organitzada per Fernando Vijande i Gloria Kirby a la Galería Vandrés de Madrid, en la qual també exposaren altres artistes afincats a l’illa.

De 1977 data la sèrie Encuentros, centrada precisament en el diàleg entre elements arquitectònics estàtics de l’illa amb altres circumstancials o en moviment. En aquestes obres, una figura humana coberta per un vel blanc apareix en plena natura.

També fotografia esglésies, cases payeses, la ciutat d’Eivissa, el port, les Salines, molins, ancians i grups infantils. Tot en blanc i negre i amb gran respecte per la composició i l’enquadrament.

En l’exposició s’inclouen fotografies d’Erwin Bechtold a casa seva i al seu estudi en diferents anys. Destaquen dos retrats en plena acció pintant el 1987, així com altres instantànies en què es percep la seva quotidianitat i proximitat amb l’artista.

Retrata també el galerista Alfred Schmela, representant de Joseph Beuys, Yves Klein o Gerard Richter, que va residir temporalment a l’illa en una casa dissenyada per Erwin Broner el 1969. Aquestes fotografies han estat cedides per Christina Bechtold.

La seva obra mostra una confrontació subtil entre allò permanent i allò contingent, entre la resistència i l’efímer, amb un cert nihilisme poètic. La seva obra s’ha exposat en galeries de tot Europa i als Estats Units i ha rebut premis importants, com el Hasselblad (1995).